Cómo convertir los carbohidratos malos en buenos
y otras curiosidades sobre esta fuente de energía
Para tener una dieta saludable no es
necesario eliminar los carbohidratos de nuestra ella, solo tenemos
que elegir los más adecuados.
Carbohidratos...
¿Amigos o enemigos de nuestra dieta?
Son difíciles de evitar porque están en todos lados: en los
azúcares, en productos almidonados como el arroz, en la fruta, los
lácteos, los cereales y las verduras.
Los carbohidratos han sido vilipendiados en los últimos
años, y rara vez se incluyen en dietas modernas diseñadas
para perder peso. ¿Cuándo fue la última vez que los carbohidratos
aparecieron en algún perfil de Instagram?
Pero lo cierto es que también los carbohidratos son
necesarios para tener una dieta saludable. Es uno de los
grupos básicos de alimentos.
El problema es que después de años de recibir consejos
contradictorios, hemos terminado bastante confundidos acerca de su
función y valor nutricional.
Así que aquí hay
10 cosas que todos deberíamos saber sobre ellos:
1. No todos los carbohidratos son malos
> Conoce los tipos
de carbohidratos que hay y cuáles son los mejores para tu dieta <
Los carbohidratos
constituyen una de las principales
fuentes de energía para
nuestro cuerpo.
Hay tres tipos : los
almidones, el azúcar y la fibra.
Alimentos como las papas, las
harinas, el arroz y la pasta contienen mucho almidón.
Las bebidas gaseosas, los
dulces y la mayoría de los alimentos procesados y refinados
contienen azúcar.
Tanto el almidón como el
azúcar acaban en
la sangre en forma de glucosa
y si no se gastan, se almacenan en forma de grasa.
Pero hay otro tipo de
carbohidratos, la
fibra dietética.
Las frutas y las verduras
contienen fibra, y la fibra es un tipo de carbohidrato que libera
energía de forma lenta. Es muy buena para el intestino y
generalmente evita que engordemos.
2. ¿Cuántos carbohidratos necesito?
> El cambio de sabor en una
galleta salada corriente puede darte pistas de cuán bien tu cuerpo
tolera los carbohidratos <
Hay una
prueba rápida, barata y fácil para
determinar cuántos carbohidratos puede asimilar correctamente
nuestro cuerpo.
Solo tienes que masticar una
galleta salada hasta que sientas que su sabor cambia. Por lo general
se vuelve un poco más dulce después de un tiempo, pero es posible
que perciba algún otro sabor.
Si el
sabor cambia en menos de 30 segundos,
probablemente proceses los carbohidratos correctamente.
Menos de 15 segundos es
bastante bueno, significa que tu metabolismo es aún más rápido.
Pero si la galleta no ha
cambiado de sabor después de 30 segundos, entonces deberías
mantener una
dieta baja en carbohidratos porque
tu cuerpo no es tan bueno procesándolos y esto podría acarrear un
aumento de peso y problemas de salud.
La prueba fue diseñada por
la genetista Sharon Moalem, quien estudió las enzimas y cómo éstas
descomponen las moléculas de almidón.
Hay una enzima en nuestra
saliva, llamada amilasa,
que descompone las moléculas grandes de almidón en moléculas de
azúcar o glucosa más pequeñas. Es por eso que la galleta a menudo
sabe dulce.
Cuanto más de enzima
tengamos en nuestro cuerpo, más rápido nos resultará procesar los
carbohidratos de una manera eficiente para que no implique una subida
de peso.
3. Puedes convertir los carbohidratos malos en
buenos
> Lo único que necesitas para
transformar los carbohidratos malos en buenos es un microondas y un
congelador <
Los científicos han
descubierto que cocinar
y enfriar los carbohidratos "malos"
o refinados los convierte en buenos.
Los hidratos de carbono
refinados son fácilmente solubles y rara vez llegan más allá del
intestino delgado. Se convierten muy rápidamente en azúcar y el
cuerpo los absorbe.
Si comes muchos de estos
carbohidratos correrás el riesgo de ganar unos kilos
de más.
Por el contrario, los
carbohidratos buenos tienen moléculas de almidón resistentes que
son mucho más difíciles de disolver, así que pasan rápidamente al
intestino grueso para después ser eliminados.
El almidón resistente es lo
que alimenta a
las bacterias que están en nuestro intestino,
así que son ellas quienes se quedan con esos carbohidratos buenos en
lugar de depositarse en nuestro cuerpo en forma de glucosa.
Para aumentar la cantidad de
almidón resistente en alimentos como la pasta, el arroz y las papas,
un truco es calentarlos en el microondas hasta que estén muy
calientes.
4. No está mal comer pan
> El pan se ha demonizado
durante años, pero la clave está en escoger un pan que contenga
carbohidratos "buenos" <
Puedes mantener
el pan en tus comidas
y seguir teniendo una dieta saludable, pero es mejor si te pasas del
pan blanco industrializado a uno hecho a base de centeno y de forma
artesanal.
La mayoría del pan que se
produce a nivel industrial está compuesto de almidón soluble, pero
el de centeno utiliza cereales
integrales, que
contienen almidón resistente y viaja sin interrupciones hasta el
intestino grueso, donde lo esperan las bacterias intestinales.
Es importante verificar el
contenido de azúcar en el pan. Algunas marcas que producen pan de
centeno de forma industrial le agregan azúcar para contrarrestar la
amargura del trigo integral.
5. Tostadas directas del congelador
> Tostar las rebanadas de pan es
una opción más saludable que tomar trozos de pan fríos <
Al
igual que cocinar y enfriar, la congelación también convierte el
almidón así que tu cuerpo absorbe menos calorías si cortas
rebanadas de pan, las congelas y después las pasas por la tostadora.
Así incrementarás la ingesta de carbohidratos buenos.
6. Reduce el riesgo de cáncer intestinal
> Elige siempre la opción más
saludable entre los carbohidratos, hay mucha variedad y muchas
maneras <
Alrededor del 95% del almidón
que comemos es fácilmente digerible, pero ahora sabemos que también
hay una pequeña fracción, el almidón resistente, que logra llegar
al intestino grueso para que las bacterias intestinales lo
descompongan.
Esto produce sustancias
químicas que reducen
las posibilidades de contraer ciertas enfermedades como
el cáncer intestinal. Al cambiar los carbohidratos malos por almidón
resistente, las posibilidades de mantenerse saludable aumentan en un
30%.
7. Los carbohidratos refinados y la diabetes
> Los carbohidratos refinados se
convierten rápidamente en azúcares <
En los últimos años, los
médicos han detectado un
aumento preocupante
en el número de personas que se vuelven resistentes a la insulina,
lo que provoca un control deficiente del azúcar en la sangre.
Esto puede derivar en
diabetes tipo 2 y, a menudo, en toda una vida repleta de
medicamentos.
Según el Informe Nacional de
sobre diabetes, en Estados Unidos había 30,3 millones de personas
con diabetes en 2017. Es decir, casi 1 de cada 10 personas.
De estas, entre 90 a 95%
tienen diabetes tipo 2, y la mayoría también sufre de sobrepeso o
son obesos.
Frecuentemente se llama a la
diabetes "el asesino oculto"
porque muchas personas no padecerán los síntomas durante muchos
años y solo descubren su condición años más tarde, cuando
empiezan las complicaciones.
Muchos
médicos y científicos creen que los culpables de este aumento de
personas con diabetes tipo 2 son las dietas pobres y el consumo
excesivo de carbohidratos malos.
8. Combate las enfermedades con una buena dieta
> Una buena dieta puede hacer
que no necesites medicamentos en el futuro <
Para evitar una vida en la
que tu salud dependa de los medicamentos que tomas, hay muchas cosas
que puedes hacer para estar más sano.
Como regla general, mira los
colores que hay en tu plato. Reduce
los carbohidratos beige y blancos,
pero aumenta los verdes.
Varias investigaciones han
demostrado que reducir los carbohidratos malos reduce también los
niveles de hemoglobina A1c (HbA1c), que refleja los niveles promedio
de glucosa (azúcar) en sangre durante dos o tres meses.
Un nivel alto de HbA1c
significa que hay demasiado azúcar en la sangre y es más probable
que se desarrollen complicaciones como la diabetes.
9. Los carbohidratos malos y la fertilidad
> Los carbohidratos son energía
para nuestro cuerpo, pero hay algunos mejores que otros <
Grace Dugdale es una
bióloga especializada en reproducción y dirige una investigación
sobre las causas
subyacentes de la infertilidad
tanto en mujeres como en hombres.
Asegura que traer una nueva
vida al mundo es también un proceso energético: se está creando
una persona completamente nueva y los componentes requeridos, el
óvulo y el esperma, necesitan buena energía.
Si tienes una dieta
deficiente, podría resultarle mucho más difícil concebir un hijo,
sostiene Dugdale.
Cuando las parejas desean
aumentar su fertilidad, la doctora les aconseja consumir una dieta
baja en carbohidratos, que además a ayudará a las mujeres a
controlar su salud durante el embarazo.
10. Una mala herencia
> Un estilo de vida saludable
puede afectar también a tu descendencia <
Hay un creciente número
de investigaciones realizadas por genetistas y biólogos que sugieren
que una mala
dieta puede hacer que nuestros genes cambien o se dañen,
especialmente en el caso de los hombres.
Cuando se piensa en tener
hijos, casi todo se centra en la salud de la madre, pero estudios
sobre el esperma de los hombres obesos encontraron que miles de genes
habían sufrido modificaciones como resultado de estilos de vida poco
saludables.
Básicamente, las opciones de
estilo de vida de los hombres antes de concebir a los niños también
son importantes: las modificaciones genéticas en sus espermatozoides
pueden
transmitirse a la siguiente generación,
lo que afecta la predisposición de sus futuros hijos a padecer
enfermedades y tienen un impacto en su salud futura.